Durante el transcurso de los años he sentido una gran diferencia al momento de liderar equipos. Hace un par de años he podido iniciar en el mundo de liderazgo, y desde mi experiencia como líder, tuve que modificar muchas maneras de percibir a mis compañeros, y que luego estuvieron bajo mi mando. Al inicio allí por el año 2017, no me sentí del todo preparada no era una manera correcta de liderar, al momento de tratar a los jóvenes esperaba que ellos sean tan perfeccionistas como yo lo era, me enojaba muchísimo con ellos, de verdad fue una verdadera transición, simplemente me espanté de todo porque no sentía que agregaba valor a los jóvenes. Simplemente lo dejé y bueno me sentí que era momento de recapacitar de mis acciones, y hoy en día me doy cuenta que nadie te enseña a liderar, porque para ello necesitas herramientas para poder aplicarlas, y estoy completamente segura que cualquier acción debemos hacerlas con el mayor énfasis y mejor resultado.
Luego de dejar de trabajar unos meses regresé, y tuve una de las mejores enseñanzas. Llegue con un rol de analista, y mi líder de equipo me enseño muchísimo no ha nivel técnico, sino a nivel de habilidades blandas, diría fue uno de los mejores líderes que tuve, aprendí de como manejar equipos a tener control de las emociones, y la tranquilidad que manejaba en sus equipos, obvio no todo era perfecto, pero había aprendido mucho de como disipar esas emociones y no hacer daño a mi equipo, y tratar de ser mejor. Al poco tiempo me dan la oportunidad de liderar, el equipo donde estaba y fue una experiencia muy hermosa, siento que aprendí a controlarme a pesar de la presión de los jefes inmediatos, aún hay un punto que no aprendo y siento que con ello podría cerrar todo el círculo es: “reportar a mis jefes”. Es curioso porque siento que mis jefes no visibilizan el enorme trabajo que se hace en el equipo, creo que en este momento es allí donde estoy fallando. Con esta experiencia aprendi a manejar esas habilidades que años demoré en desarrollar. Al poco tiempo se me dio la oportunidad de liderar otro equipo, la verdad fue todo un reto, nueva empresa, nuevo equipo y nueva familia. El reto fue muy interesante en ese momento, pero también falle en algo, al ingresar a un equipo es importante sentirte conectado con tu líder, y eso si falle porque desde el día uno no sentí esa confianza necesaria para lograr hitos increíbles. Lo intenté por unos meses llegar a mi objetivo de cambiar el área, en un año, pero la tenacidad mía y el poco entendimiento con el líder, simplemente sentía que no iba a funcionar. Así que desistí. Saben lo más hermoso fue que al salir de la empresa sentí que lo más importante fueron las palabras de agradecimiento y el reconocimiento de mi equipo, lo que ellos percibían sobre mí, como persona y liderazgo, era algo que me gustó muchísimo y me llevo eso como regalo, y como lecciones aprendidas: “Aprender a reportar los avances a mis jefes inmediatos”, y “Seleccionar mejor a mi líder”.
Para mi, la palabra “liderazgo”, es como tener una familia a pesar de las diferencias entre cada uno, todos podemos compartir y llegar a un acuerdo, y el líder es como un guía para lograr ese objetivo común, desarrollando esas habilidades necesarias en el equipo.